Más de 2.000 millones de dólares salen de carteras de Binance: crecen las sospechas de un hackeo histórico
La mayor plataforma de intercambio de criptomonedas investiga movimientos masivos de fondos detectados este 29 de octubre. Aunque asegura que los activos de sus usuarios están seguros, el episodio genera dudas sobre la custodia y reaviva el debate sobre la vulnerabilidad de los exchanges.
Un análisis de transacciones en blockchain reveló el pasado jueves 29 de octubre la salida de criptoactivos valorados en más de 2.000 millones de dólares desde carteras asociadas a Binance, la mayor plataforma de intercambio del mundo. El movimiento generó alarma inmediata en la comunidad y obligó a la empresa a reconocer públicamente que sus equipos de seguridad están investigando posibles problemas.
Por ahora, Binance no ha confirmado un hackeo ni ha detallado el origen de las transferencias. En un comunicado, la compañía buscó transmitir tranquilidad: los fondos de los usuarios estarían completamente seguros. Sin embargo, las estimaciones sobre el alcance del incidente varían según la fuente consultada. Mientras algunos análisis hablan de más de 5.700 millones de dólares en activos atribuidos a una dirección sospechosa, otros sitúan la cifra en torno a los 3.500 millones.
Changpeng Zhao, cofundador y ex CEO de la plataforma, se pronunció al respecto. Aunque señaló que todo apunta a un ataque informático, aclaró que ya no dirige la operación diaria y que, en su rol de accionista, espera que los clientes queden totalmente cubiertos. La empresa cuenta con un fondo de emergencia llamado SAFU, valorado en alrededor de 1.000 millones de dólares a principios de 2026, aunque todavía no anunció si lo utilizará en este caso.
La respuesta del ecosistema no se hizo esperar. Paolo Ardoino, CEO de Tether, informó que se congelaron más de 1.570 millones de dólares en USDT vinculados al incidente. Por su parte, Jeremy Allaire, de Circle, comunicó el bloqueo de más de 800 millones en USDC en coordinación con las autoridades. Estas medidas, posibles gracias al control centralizado que mantienen los emisores de stablecoins, limitan la capacidad del presunto atacante para mover esos activos.
Desde el punto de vista técnico, analistas señalan que parte de las operaciones podrían estar relacionadas con EIP-7702, una propuesta de mejora de Ethereum que permite delegar la ejecución de código a través de autorizaciones firmadas. Si una de esas autorizaciones fue obtenida de manera indebida, podría haber permitido movimientos sin necesidad de firmas repetidas. Aun así, sigue sin aclararse si se trató de una clave privada comprometida, un engaño para obtener firmas o algún otro vector de ataque.
El episodio coincide con una jornada negativa para el mercado de criptomonedas. Bitcoin, ether y el token BNB de Binance mostraron caídas, aunque el mercado ya venía en rojo antes de que trascendieran las primeras informaciones. Más allá de los precios, el incidente vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de la custodia en exchanges centralizados. Confiar miles de millones de dólares a una sola entidad implica depositar una confianza absoluta en sus sistemas de seguridad y en su capacidad para responder ante un incidente grave.
Este posible ataque también genera comparaciones históricas. El año pasado, Bybit sufrió un robo de alrededor de 1.500 millones de dólares. En 2020, un caso vinculado a un grupo minero involucró un volumen aún mayor en bitcoins, aunque nunca fue reconocido oficialmente por los afectados. De confirmarse las sospechas sobre Binance, el incidente se ubicaría entre los más grandes de la historia reciente del sector.
Más allá de los números, el suceso invita a reflexionar sobre la cultura material de las criptomonedas. Aunque el discurso dominante promueve la idea de “no tus llaves, no tus monedas”, la realidad es que millones de personas y fondos institucionales siguen depositando sus activos en plataformas centralizadas por comodidad y liquidez. Cada incidente de esta magnitud recuerda que esa comodidad tiene un precio: la posibilidad de perder el control total sobre lo que, en teoría, debería ser un sistema descentralizado y resistente a la censura.
Mientras Binance continúa su investigación, el mercado espera respuestas concretas. Por el momento, lo único claro es que la confianza depositada en estos gigantes de la custodia sigue siendo tan volátil como los precios de los activos que protegen.