Google bajo investigación penal en Finlandia por talar 330 hectáreas en un futuro centro de datos
Las autoridades finlandesas investigan si los trabajos preparatorios de Tuike Finland, filial de Google, violaron la legislación ambiental en Muhos. Las talas y modificaciones en drenajes se realizaron antes de completar las evaluaciones de impacto.
Los centros de datos no empiezan con servidores ni racks refrigerados: empiezan con tractores, sierras y movimientos de tierra. En Muhos, al norte de Finlandia, esa fase inicial del proyecto de Google derivó en una investigación penal por posibles infracciones a la legislación ambiental.
El 29 de octubre las autoridades confirmaron que examinan las actuaciones de Tuike Finland, la filial local de la compañía. Según las primeras informaciones, se busca determinar si los trabajos de preparación del terreno vulneraron las normas sobre aguas y provocaron daños ambientales. No se trata de una acusación formal todavía, sino de una pesquisa que podría extenderse hasta 2027.
En los terrenos destinados al centro de datos se talaron alrededor de 330 hectáreas de bosque. Además se realizaron intervenciones sobre el suelo y el sistema de drenaje. Estas modificaciones, aunque preliminares, alteran el entorno de manera significativa y, por eso, la legislación finlandesa exige evaluaciones ambientales previas que identifiquen impactos y posibles alternativas.
El organismo de supervisión LVV intervino el 6 de octubre y ordenó suspender cualquier trabajo que pudiera cambiar de forma notable el sitio, tanto en Muhos como en otro emplazamiento en Kajaani-Otanmäki. Google respondió el 14 de octubre confirmando la paralización de las tareas más invasivas, aunque mantuvo actividades de planificación y estudios de bajo impacto.
La preocupación central ahora gira en torno al agua. Las zanjas de drenaje pueden modificar su flujo natural, y el regulador consideró insuficiente el plan inicial presentado por la empresa para manejar lluvias intensas, deshielo y posibles procesos de acidificación del suelo. Se exigió un documento más detallado antes del 5 de noviembre.
Desde la compañía, Antti Järvinen, responsable de Google en Finlandia, pidió disculpas públicas el 13 de octubre y aseguró que habían trabajado junto a autoridades y expertos, aunque evitó detallar qué organismos fueron consultados en las primeras etapas. Tras conocerse la investigación penal, un portavoz reiteró que cooperarán plenamente con la policía y cumplirán con los requerimientos oficiales. La empresa sostiene que actuó según su interpretación de la normativa local y niega haber acelerado las talas para eludir controles.
Este episodio ocurre en paralelo a una inversión mucho más amplia. Google anunció en septiembre al menos 13.000 millones de euros para infraestructura digital en el país entre 2027 y 2028, incluyendo centros de datos y obras complementarias. Finlandia atrae a los gigantes tecnológicos por su clima frío, que reduce necesidades de refrigeración, y por una matriz eléctrica con bajas emisiones de carbono. Sin embargo, el crecimiento proyectado genera presión sobre la red: según el operador Fingrid, el consumo nacional de electricidad podría aumentar hasta un 40% respecto a 2025 si se concretan todos los proyectos en carpeta.
El caso de Muhos pone de relieve una tensión cada vez más visible en la industria: la huella material de lo digital. Detrás de cada centro de datos hay una transformación física del territorio que no siempre se discute con la misma intensidad que el consumo energético o el uso de agua. Las talas, el movimiento de suelos y las alteraciones hidrológicas son decisiones de diseño a gran escala que afectan ecosistemas locales mucho antes de que el primer servidor se encienda.
Por ahora quedan dos caminos paralelos. Por un lado, el supervisor ambiental debe resolver si se otorgan las autorizaciones necesarias para retomar las obras. Por el otro, la investigación penal avanza con un primer informe previsto para diciembre. Que una vía se resuelva favorablemente no implica automáticamente que la otra quede cerrada.
El incidente invita a repensar cómo se planifican estas infraestructuras. Los centros de datos son esenciales para la nube, el streaming y la inteligencia artificial, pero su construcción no es neutra. Cuando la fase de preparación del terreno ya genera una investigación penal, queda claro que la sostenibilidad no empieza con paneles solares o contratos de energía renovable: empieza con el primer árbol que cae y con la primera zanja que se abre.