Diseño de producto

El reloj de escritorio alienígena de MB&F que armás vos en 10 horas con 222 piezas

MB&F lanza un reloj de mesa inspirado en extraterrestres que llega desarmado en 222 componentes. La propuesta combina el efecto IKEA con un diseño industrial que invita a repensar el valor de los objetos que construimos.

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El reloj de escritorio alienígena de MB&F que armás vos en 10 horas con 222 piezas
Yanko Design

El reloj de escritorio inspirado en alienígenas de MB&F llega a casa como un rompecabezas de alta precisión: 222 piezas sueltas que el usuario debe ensamblar durante unas diez horas. La iniciativa aprovecha un fenómeno bien estudiado en economía conductual, el llamado efecto IKEA, que postula que valoramos más un objeto cuando invertimos tiempo y esfuerzo en construirlo.

Lejos de ser un simple juguete para entusiastas, este reloj de mesa representa una reflexión sobre el diseño industrial y la cultura material contemporánea. En un mercado saturado de productos terminados y a menudo descartables, proponer un ensamblaje tan complejo invita a pensar en la relación emocional que establecemos con los objetos. El resultado final no es solo un reloj funcional, sino un artefacto que lleva la huella personal de quien lo armó.

El diseño, claramente orgánico y con reminiscencias de formas extraterrestres, se aleja de la estética minimalista que domina gran parte del diseño de relojes de escritorio. En cambio, apuesta por una figura que parece salida de una película de ciencia ficción de los años 50, con curvas suaves, detalles mecánicos expuestos y una presencia que domina cualquier superficie de trabajo. Según la información disponible, el proceso de armado es tan detallado que se recomienda dedicarle varias sesiones para evitar frustraciones.

Esta aproximación no es nueva en el mundo de MB&F, marca conocida por sus relojes de alta relojería con enfoques conceptuales y artísticos. Sin embargo, en esta oportunidad extienden esa filosofía al ámbito del escritorio y, sobre todo, al del usuario como co-creador. El reloj no solo mide el tiempo: obliga a quien lo arma a dedicar tiempo a su construcción, creando una conexión paradójica entre el objeto y su dueño.

Desde la perspectiva de la sustentabilidad y la reparación, esta modalidad de envío en piezas sueltas abre interrogantes interesantes. Si bien el producto final es complejo, al llegar desarmado facilita potencialmente el reemplazo de componentes en caso de daño, aunque el nivel de precisión mecánica sugiere que no se trata de un ejercicio sencillo de mantenimiento doméstico. Aun así, contrasta con la obsolescencia programada que caracteriza a muchos gadgets actuales.

El lanzamiento se produce en un momento en que el diseño de producto busca cada vez más experiencias más allá de la mera posesión. Ya sea a través de kits de personalización, ensamblaje o incluso impresión 3D, varias marcas exploran cómo involucrar al usuario en la cadena de creación. El reloj alienígena de MB&F lleva esa tendencia a un extremo sofisticado, donde el “hazlo tú mismo” se convierte en una experiencia casi meditativa de varias horas.

Más allá del efecto emocional, el objeto final promete ser una pieza de conversación. Su forma extravagante y el hecho de que cada unidad sea ligeramente única —por las pequeñas variaciones inevitables en el ensamblaje manual— lo convierten en un objeto de diseño con carácter. En una era de producción en serie, eso tiene un valor cultural innegable.

Fuente: Yanko Design

El reloj de MB&F no es para todo el mundo. Requiere paciencia, atención al detalle y una buena dosis de curiosidad mecánica. Pero precisamente por eso representa una apuesta audaz: en lugar de vender un producto terminado, vende la experiencia de construirlo. Y en eso radica, quizá, su mayor atractivo para quienes valoran los objetos no solo por lo que son, sino por la historia que cargan.

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