El nuevo Mac mini de $899 salta el M5 y conserva el chasis de 2024
Apple lanzó su Mac mini con chip M6 en el modelo base y M5 Pro en el superior, manteniendo el diseño del año pasado. Un aumento de precio y decisiones de segmentación que dejan más preguntas que respuestas sobre el futuro de sus chips.
Apple presentó este martes 25 de agosto el nuevo Mac mini que muchos esperaban, aunque no exactamente como lo imaginaban. El modelo base de 899 dólares llega con el flamante chip M6, mientras que la versión superior de 1699 dólares equipa un M5 Pro. El chasis de aluminio, sin embargo, es idéntico al que llegó en 2024.
La noticia confirma lo que se rumoreaba desde hace semanas: Apple decidió saltear por completo una generación M5 “pura” en su computadora de escritorio más asequible. En cambio, ofrece dos generaciones de silicio en una misma línea de producto, algo que genera más confusión que claridad para el comprador.
El M6 que equipa el modelo de entrada es el primer chip de Apple fabricado en proceso de 2 nanómetros. Trae 12 núcleos de CPU (divididos en dos de alto rendimiento, cuatro de rendimiento y seis de eficiencia), 12 núcleos de GPU y un motor neuronal dual de 16 núcleos capaz de alcanzar 170 GB/s de ancho de banda. Es, en teoría, un salto significativo en eficiencia y capacidad de procesamiento de inteligencia artificial.
La versión más cara, en tanto, lleva un M5 Pro escalado: hasta 18 núcleos de CPU, 20 de GPU, 64 GB de memoria unificada a 307 GB/s y soporte para Thunderbolt 5. Además, permite agrupar varios equipos para correr modelos de IA grandes completamente de forma local. Aquí el procesador es el anterior, pero más ancho y potente en las tareas que realmente importan a usuarios profesionales.
El aumento de precio es imposible de ignorar. En octubre de 2024, un Mac mini con M4 arrancaba en 600 dólares. Hoy el piso efectivo quedó en 899 dólares tras eliminar la configuración de 256 GB. El modelo Pro también subió. Según reportes, Apple atribuye estos incrementos al fuerte aumento en el costo de componentes de memoria y almacenamiento, impulsado por la demanda de centros de datos de IA.
Lo curioso es que el gabinete sigue siendo el mismo que el de 2024. Esa continuidad tiene un lado positivo que pocas veces se reconoce: todos los accesorios, disipadores verticales, soportes y carcasas retro compatibles con el modelo anterior siguen funcionando. En un mundo de obsolescencia acelerada, esta decisión accidental resulta una pequeña victoria para la sustentabilidad del diseño.
Sin embargo, la segmentación de puertos genera preguntas. El modelo con el chip más nuevo (M6) mantiene Thunderbolt 4 en la parte trasera, mientras que el M5 Pro incorpora Thunderbolt 5. No se trata de una limitación física, sino de una decisión comercial para diferenciar los tiers. Ambos equipos suman Wi-Fi 7, Bluetooth 6 y Ethernet de 2.5 Gb de serie, con opción de 10 Gb.
Otro detalle interesante es el soporte para genlock por USB-C, que permite sincronizar una cámara con la pantalla. La función resulta particularmente útil con el iPhone 17 Pro, aunque probablemente pase desapercibida para la mayoría de los usuarios.
El silencio de Apple sobre comparaciones directas de rendimiento en tareas de IA entre el M6 y el M5 Pro es llamativo. Sería el dato más relevante para decidir entre las dos configuraciones, pero la compañía prefirió no publicarlo. En cambio, se mantiene la tradición del botón de encendido ubicado debajo del equipo, un detalle que sigue generando comentarios entre quienes lo usan a diario.
Esta estrategia no es nueva. El año pasado el Mac Studio ya había combinado chips de distintas generaciones (M4 Max y M3 Ultra) sin que generara mayor revuelo. La diferencia es que el Studio se dirige a un público que espera rarezas de especificaciones; el Mac mini, en cambio, siempre fue la opción “no pienses, solo compra” de la línea Mac.
Según Yanko Design, la decisión de cancelar los chips M6 Pro y M6 Max para acelerar una línea M7 más enfocada en IA explica parte de esta confusión. Desde el punto de vista de ingeniería tiene sentido; desde la perspectiva del usuario, genera la sensación de que Apple ya no honra el significado que durante una década le enseñó al público a leer en los números de sus chips.
El resultado es un producto que sigue siendo atractivo por su tamaño y calidad de construcción, pero que obliga a pensar más de lo que el Mac mini tradicionalmente pedía. Quienes buscan simplemente la Mac de escritorio más compacta y actualizada ahora deben decidir si priorizan el chip más nuevo o el que ofrece más núcleos y puertos de última generación. La decisión, como casi siempre con Apple, dependerá de para qué cada uno realmente necesita la máquina.