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  <description>Ultimos textos</description>
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  <title>Revista artefacto</title>
  <dc:date>2012-01-05T00:00:00Z</dc:date>
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 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=68">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Hasta la aparici&amp;oacute;n de la televisi&amp;oacute;n, la escuela form&amp;oacute; un sentimiento de comunidad y cri&amp;oacute; j&amp;oacute;venes con destinos definidos en la naci&amp;oacute;n. As&amp;iacute; como el m&amp;aacute;s alto estaba atr&amp;aacute;s en la formaci&amp;oacute;n y el m&amp;aacute;s bajo adelante (y la hilera hac&amp;iacute;a gala del moderno sentido de la perspectiva), as&amp;iacute; tambi&amp;eacute;n el esforzado estudiar&amp;iacute;a medicina, y el optimista, ingenier&amp;iacute;a; los descarriados se dedicar&amp;iacute;an al arte. Pero todos tendr&amp;iacute;an de por vida un sentimiento primario de la comunidad nacional. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego lleg&amp;oacute; la televisi&amp;oacute;n que formar&amp;iacute;a la comunidad de los televidentes y competir&amp;iacute;a con las instituciones educativas. En el comienzo el Topo Gigio le dec&amp;iacute;a a toda una generaci&amp;oacute;n: &amp;ldquo;Veo la tele cuando salgo de la escuela/ Pero siempre antes hago la tarea&amp;rdquo;. Destacado. Pero en verdad, y esto hay que decirlo, el Topo Gigio admiraba a Brigitte Bardot; tal vez por esto no tard&amp;oacute; ni un verso en apostar enteramente al nuevo paradigma: &amp;ldquo;Con caf&amp;eacute;, con leche y mantecadas / a la tele no la cambio yo por nada&amp;rdquo;.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=68</link>
  <title>La escuela del pulgarcito</title>
  <dc:date>2012-01-05T00:00:00Z</dc:date>
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 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=67">
  <description>&lt;div align=&quot;right&quot;&gt;&amp;ldquo;El ser humano es presa de la ilusi&amp;oacute;n,&lt;br /&gt;y esta ilusi&amp;oacute;n es tan real como la vida,&lt;br /&gt;como el mismo mundo de los sentidos,&lt;br /&gt;puesto que es una sola cosa con &amp;eacute;l&lt;br /&gt;(la Maya de los hind&amp;uacute;es)&amp;rdquo;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;ldquo;S&amp;oacute;lo es verdaderamente feliz&lt;br /&gt;el que en la vida no quiere la vida,&lt;br /&gt;es decir, no persigue sus bienes&amp;rdquo;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Arthur Shopenhauer naci&amp;oacute; el 22 de febrero de 1788. Hijo de un comerciante alem&amp;aacute;n, durante la primera mitad de su vida recorri&amp;oacute; Europa y aprendi&amp;oacute; las lenguas que una familia acomodada cre&amp;iacute;a que val&amp;iacute;a la pena aprender: ingl&amp;eacute;s y franc&amp;eacute;s. Arthur tambi&amp;eacute;n aprendi&amp;oacute; espa&amp;ntilde;ol. Si bien era un joven solitario que pasaba gran parte de su d&amp;iacute;a leyendo &amp;mdash;le&amp;iacute;a todo lo que ca&amp;iacute;a en sus manos, seg&amp;uacute;n cuentan sus bi&amp;oacute;grafos que se quejaba su madre&amp;mdash;, su car&amp;aacute;cter a&amp;uacute;n no se hab&amp;iacute;a osificado en la imagen pesimista que qued&amp;oacute; de &amp;eacute;l. La muerte de su padre, o la sobre-vida de su madre (Schopenhauer estaba convencido de que fue ella la que hab&amp;iacute;a empujado a su padre a una extra&amp;ntilde;a muerte), ser&amp;iacute;a un peso que cargar&amp;iacute;a durante el resto de su existencia. Una rara paradoja, ya que esa muerte tuvo para &amp;eacute;l &amp;mdash;o hubiera podido tener&amp;mdash; m&amp;aacute;s de liberaci&amp;oacute;n que de condena. Su padre muri&amp;oacute; en el momento en que Arthur deb&amp;iacute;a decidirse entre ser comerciante, lo que deseaba su padre y que &amp;eacute;l, por supuesto, aborrec&amp;iacute;a, o ser fil&amp;oacute;sofo. La herencia que recibi&amp;oacute; le permiti&amp;oacute; vivir sin tener que trabajar. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=67</link>
  <title>Schopenhauer y la conciencia intolerable de existir </title>
  <dc:date>2011-11-16T00:00:00Z</dc:date>
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 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=66">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Ser&amp;iacute;a posible hacer una historia de dos reg&amp;iacute;menes de dominaci&amp;oacute;n a partir de los modelos telef&amp;oacute;nicos hegem&amp;oacute;nicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un tiempo en que el tel&amp;eacute;fono ocupaba un lugar central y estable en la casa, como el santuario, o la cocina-comedor. Cuando sonaba, los miembros de la familia se entregaban a una sutil carrera, como si llegaran noticias del otro mundo. Alguien preguntaba: &amp;iquest;Qui&amp;eacute;n es? Una voz desde el otro lado respond&amp;iacute;a: soy Ricardo, el Doctor. Un nombre y una funci&amp;oacute;n social. Hab&amp;iacute;a entonces un lugar en la casa, desde el cual se hac&amp;iacute;a una pregunta por el ser, y se encontraba una respuesta con una identidad estable. Y tambi&amp;eacute;n hab&amp;iacute;a otro mundo. Un mundo de plena realizaci&amp;oacute;n religiosa o pol&amp;iacute;tica: ut&amp;oacute;pico, del que se esperaba una palabra. Esa palabra, si llegaba, regir&amp;iacute;a la vida de la familia, hoy dir&amp;iacute;amos: de modo &amp;ldquo;autoritario&amp;rdquo;.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=66</link>
  <title>La nueva instrucción cívica</title>
  <dc:date>2011-11-07T00:00:00Z</dc:date>
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 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=65">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Uno de los mitos fundacionales de la &amp;eacute;poca moderna, fortalecido en la contemporaneidad, representa a los medios de comunicaci&amp;oacute;n como una especie de arco de la libertad, una puerta aureolada de bondad y armon&amp;iacute;a, pues la comunicaci&amp;oacute;n supondr&amp;iacute;a la capacidad de los interlocutores para superar los conflictos y cimentar el consenso. Los mass media forman parte del mismo organismo que las libertades de pensamiento, de opini&amp;oacute;n y de circulaci&amp;oacute;n.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los medios, a su vez, vienen atornillados a los aparatos t&amp;eacute;cnicos: a fines del siglo XVIII, cuando exist&amp;iacute;a una prensa escrita en estado rudimentario, se invent&amp;oacute; el tel&amp;eacute;grafo &amp;ndash;que serv&amp;iacute;a para comunicar el frente de batalla con el poder central del ej&amp;eacute;rcito de Napole&amp;oacute;n; la tecnocomunicaci&amp;oacute;n, un pariente cercano de los proyectos b&amp;eacute;licos&amp;ndash;. Tambi&amp;eacute;n al ferrocarril se lo llam&amp;oacute; medio de comunicaci&amp;oacute;n: el tel&amp;eacute;fono, el autom&amp;oacute;vil, el cine, la radio, la televisi&amp;oacute;n, y ahora Internet, el celular, el ipod y el twitter (ma&amp;ntilde;ana, la nave espacial, el aeroauto y la teletransportaci&amp;oacute;n virtual) constituyen todos medios de comunicaci&amp;oacute;n. &amp;iexcl;Cu&amp;aacute;nto nos complac&amp;iacute;a imaginarnos instalados en la &amp;ldquo;sociedad de la comunicaci&amp;oacute;n&amp;rdquo;!&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=65</link>
  <title>Comunicación y desencuentro. Un destino</title>
  <dc:date>2011-10-16T00:00:00Z</dc:date>
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 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=64">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;strong&gt;-&amp;iquest;Cu&amp;aacute;l es la situaci&amp;oacute;n actual del fil&amp;oacute;sofo de la comunicaci&amp;oacute;n en la vida comunitaria, su participaci&amp;oacute;n ideal y la posibilidad real de aproximarse a la misma? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Empezar&amp;iacute;a diciendo que no es muy frecuente pensar en t&amp;eacute;rminos de filosof&amp;iacute;a de la comunicaci&amp;oacute;n. Creo que es un d&amp;eacute;ficit en el pensamiento de esto que llamamos comunicaci&amp;oacute;n el que no haya una mirada que trate de desentra&amp;ntilde;ar el papel real que cumplen los diversos fen&amp;oacute;menos llamados de comunicaci&amp;oacute;n en la sociedad contempor&amp;aacute;nea y en la generaci&amp;oacute;n de subjetividades espec&amp;iacute;ficas; es decir, en la vida cotidiana de los seres humanos.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=64</link>
  <title>Entrevista a Héctor Schmucler</title>
  <dc:date>2011-10-10T00:00:00Z</dc:date>
 </item>
 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=63">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Entre los inventos argentinos de &amp;uacute;ltima hora se cuentan las as&amp;iacute; llamadas &amp;ldquo;Primarias Abiertas Simult&amp;aacute;neas y Obligatorias&amp;rdquo;, que acaban de acontecer, exactamente dos meses antes de las elecciones generales. Una suerte de &amp;ldquo;ensayo general&amp;rdquo; que ya se practicaba en la Provincia de Santa Fe y que compele a todos los habitantes mayores de edad, aunque sean mancos, aunque sean anarquistas, aunque tengan previsto el fin del mundo para antes de esa fecha, a acarrearse a s&amp;iacute; mismos hasta los centros de votaci&amp;oacute;n para escoger candidatos a la presidencia de la rep&amp;uacute;blica. En suma, no se puede no votar. Cada cual deber&amp;aacute; optar por un partido de pertenencia, a&amp;uacute;n si lo hiciera exclusivamente para perjudicar a otro distinto. Como el artilugio conmina a embanderarse, la jornada se transformar&amp;aacute;, de hecho, en un acto de aclamaci&amp;oacute;n a la pol&amp;iacute;tica tal cual es y a los pol&amp;iacute;ticos tal cual son. Inevitablemente, la consistencia hist&amp;oacute;rica de los lenguajes, conductas y decisiones que son propias de esta &amp;eacute;poca quedar&amp;aacute;n fuera de cuesti&amp;oacute;n y de las cuales apenas dar&amp;aacute; testimonio negativo una ofuscada cuota de &amp;ldquo;votos castigo&amp;rdquo;, m&amp;aacute;s un consuelo psicol&amp;oacute;gico que una afirmaci&amp;oacute;n &amp;eacute;tica.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=63</link>
  <title>La política sin límites</title>
  <dc:date>2011-10-05T00:00:00Z</dc:date>
 </item>
 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=62">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Todos los estados mayores de ej&amp;eacute;rcito saben que no se puede ganar una guerra a fuerza de alfilerazos. El sabotaje, el atentado, la contrainformaci&amp;oacute;n, el uso de agentes dobles, los asesinatos selectivos de l&amp;iacute;deres pol&amp;iacute;ticos, incluso las acciones de guerrilla, son instrumentos de los cu&amp;aacute;les se han valido siempre los pa&amp;iacute;ses en guerra. Pueden llegar a desgastar al contrincante pero no decidir el curso de una conflagraci&amp;oacute;n. Se dice que las guerras del futuro ser&amp;aacute;n &amp;ldquo;inteligentes&amp;rdquo;, breves y de &amp;ldquo;precisi&amp;oacute;n&amp;rdquo;, definitivamente tecnol&amp;oacute;gicas. A veces, incluso, se las pronostica sin v&amp;iacute;ctimas. Es algo que se viene prometiendo desde las &amp;eacute;pocas de los &amp;ldquo;ataques rel&amp;aacute;mpago&amp;rdquo; del ej&amp;eacute;rcito alem&amp;aacute;n al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Hasta el momento, esa profec&amp;iacute;a se ha demostrado fraudulenta.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=62</link>
  <title>Clavos Miguelito-Acerca de las formas de la guerra en las redes informáticas</title>
  <dc:date>2011-09-15T00:00:00Z</dc:date>
 </item>
 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=61">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;strong&gt;Pensar&lt;/strong&gt;. Martin Heidegger, el maestro de pensamiento de Hannah Arendt, perge&amp;ntilde;&amp;oacute; una consigna insuperable que dec&amp;iacute;a m&amp;aacute;s o menos que &amp;ldquo;el pensamiento fundamental de un pensador es su pensamiento impensado&amp;rdquo;. No es por este pensamiento, por cierto, que Arendt lo consideraba el pensador m&amp;aacute;s importante del siglo XX &amp;mdash;de hecho, no recuerdo que Arendt haya citado en alg&amp;uacute;n lado este enunciado pululante de misterio. Es tan misterioso que puede tomarse como un pensamiento sin sentido, o como la cris&amp;aacute;lida en la que madura la cifra del mundo postmetaf&amp;iacute;sico, el mundo en el que le toc&amp;oacute; vivir a Arendt, y que Arendt, a su manera, devel&amp;oacute;. Ahora bien, quiz&amp;aacute;s a pocos les cabe mejor que a nuestra pensadora esta consigna heideggeriana, aunque habr&amp;iacute;a que apresurarse a aclarar, por las dudas, que no es la actividad de pensar &amp;mdash;concepto que nosotros nos propusimos elucubrar aqu&amp;iacute;&amp;mdash; el pensamiento impensado por ella. M&amp;aacute;s bien dir&amp;iacute;a que es al contrario, porque si a algo ella no dej&amp;oacute; de volver y repensar una y otra vez fue precisamente a la pregunta por lo que significa pensar. Su maestro tambi&amp;eacute;n hizo eso. Pero Arendt, en lugar de retorcer la pregunta hasta su insignificancia, busc&amp;oacute; el modo de trascender toda la disquisici&amp;oacute;n sobre el pensamiento, por lo menos tal como la filosof&amp;iacute;a hab&amp;iacute;a planteado esta disquisici&amp;oacute;n. No porque hubiera querido dejar de pensar &amp;mdash;su &amp;ldquo;impensado&amp;rdquo; guarda una relaci&amp;oacute;n estrecha, &amp;iacute;ntima, carnal, con el pensar&amp;mdash; sino porque quer&amp;iacute;a pensar de otra manera.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=61</link>
  <title>El pensar, actividad gozosa-O el esfuerzo de Arendt por dejar de ser ella misma</title>
  <dc:date>2011-09-07T00:00:00Z</dc:date>
 </item>
 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=60">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;No hace mucho que el libro electr&amp;oacute;nico es una realidad y ya puede pronostic&amp;aacute;rsele un largo porvenir. Habr&amp;aacute; quienes seguir&amp;aacute;n prefiriendo la p&amp;aacute;gina de papel, como los tercos y los que anticipan su nostalgia, y una generalidad que se decantar&amp;aacute; por la tablilla iluminada, a la que se recurrir&amp;aacute; a modo de juguete, comodidad o superaci&amp;oacute;n de lo ya conocido. Es extra&amp;ntilde;o que haya habido desacuerdos acerca de las bondades o maldades del &amp;ldquo;ebook&amp;rdquo;, es decir del soporte t&amp;eacute;cnico de la lectura, por cuanto no los hubo en torno a la telegraf&amp;iacute;a con hilos o sin hilos, o con respecto a la recepci&amp;oacute;n de im&amp;aacute;genes en aparatos de televisi&amp;oacute;n o de plasma. Lo que est&amp;aacute; en juego trasciende a la novedad tecnol&amp;oacute;gica y no concierne tanto al futuro del acto de leer sino a la posible relegaci&amp;oacute;n del libro como emblema de una superioridad moral.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=60</link>
  <title>La tableta de luz</title>
  <dc:date>2011-08-22T00:00:00Z</dc:date>
 </item>
 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=59">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Una parte significativa de lo que a&amp;uacute;n conocemos como cultura letrada considera que la cultura popular es casi una isla aut&amp;oacute;noma tan valiosa como el continente de criptonita que Lex Luthor, en un arranque de maldad, hace surgir del mar. Se trata del intelectual que respira b&amp;aacute;sicamente el aire puro que circula por su escafandra. A otro sector de la intelectualidad, en cambio, lo popular le tienta, y empujado por la tentaci&amp;oacute;n se esfuerza calculadamente por comprenderlo o por fundirse con &amp;eacute;l. Finalmente comprende que es dif&amp;iacute;cil &amp;mdash;no imposible, pero dif&amp;iacute;cil&amp;mdash; dejar de ser quien es: es el momento en el que el otro real, no el invocado bajo la m&amp;aacute;scara de la tolerancia, de la inclusi&amp;oacute;n, sino el otro peligroso que interpela al centro de su democratismo, irrumpe y lo despabila, y el intelectual, antes de gritar, se agarra al salvavidas de sus viejos prejuicios de siempre. Investiga con lupa pero mira desde lejos y con suficiencia: los que se apasionan, entretienen y pierden entre las palabras calculadas, las im&amp;aacute;genes berretas y las nuevas tecnolog&amp;iacute;as existencial y ling&amp;uuml;&amp;iacute;sticamente empobrecedoras poco pueden saber de las condiciones de vida a las que est&amp;aacute;n sometidos. Para despejar esa ignorancia estamos los intelectuales.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=59</link>
  <title>Cultura y política-Una lectura de La audacia y el cálculo. Kirchner 2003-2010</title>
  <dc:date>2011-08-16T00:00:00Z</dc:date>
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