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  <description>Ultimos textos</description>
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  <title>Revista artefacto</title>
  <dc:date>2010-08-12T00:00:00Z</dc:date>
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 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=47">
  <description>&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Este es un ensayo sobre la violencia contempor&amp;aacute;nea. Lo que sigue son algunas posibles l&amp;iacute;neas de ingreso, perspectivas, problem&amp;aacute;ticas desde las cuales abordarla. El puntapi&amp;eacute; inicial de este trabajo es nuestra propia incomprensi&amp;oacute;n respecto del fen&amp;oacute;meno en s&amp;iacute;; pero tambi&amp;eacute;n el evidente y sistem&amp;aacute;tico fracaso de las pol&amp;iacute;ticas p&amp;uacute;blicas. Entendemos que ese fracaso es consecuencia, asimismo, de la propia incomprensi&amp;oacute;n de la que es presa el Estado y la sociedad en general. &amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Quisi&amp;eacute;ramos comenzar el viaje intentando sacarnos de encima una serie de ropajes: la lectura de la violencia en clave de mal, la lectura de la violencia como fen&amp;oacute;meno excepcional, la interpretaci&amp;oacute;n en clave de irracionalidad, el iluminismo y su &amp;ldquo;metaf&amp;iacute;sica binarista&amp;rdquo;, como dice An&amp;iacute;bal Ford en alg&amp;uacute;n lugar. Esto implica, evidentemente, hacer violencia contra las categor&amp;iacute;as pol&amp;iacute;ticas, sociales y culturales del paradigma moderno.&lt;/p&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=47</link>
  <title>Apuntes sobre la violencia contemporánea</title>
  <dc:date>2010-08-12T00:00:00Z</dc:date>
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 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=46">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;br /&gt;&amp;ldquo;Candombe&amp;rdquo;, la nueva obra de Diego Bianki, trata acerca de un mont&amp;oacute;n de negros que pasan bailando y tocando el bombo por la calle mientras la concurrencia arrasa con el choripan y la cerveza. Se dir&amp;iacute;a una alegor&amp;iacute;a peronista: &amp;ldquo;una fiesta del pueblo&amp;rdquo;. Si no supi&amp;eacute;ramos ya que Colonia del Sacramento es la ciudad que inspir&amp;oacute; estos trabajos, las contemplar&amp;iacute;amos como a estampas del &amp;Aacute;frica o de una zona suburbana del Gran Buenos Aires. Nos hallar&amp;iacute;amos en plena negrada. Entonces, &amp;ldquo;cosas de negros&amp;rdquo;, que ese es el significado de la palabra &amp;ldquo;candombe&amp;rdquo;. Los negros, como se sabe, son personas de color negro, y la negritud es justamente el tema aqu&amp;iacute; evocado e interrogado.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=46</link>
  <title>Candombe</title>
  <dc:date>2010-08-05T00:00:00Z</dc:date>
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 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=45">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Se podr&amp;iacute;a comenzar afirmando, contra aquellos que prefieren establecer (y privilegian considerar) relaciones demasiado precisas entre armas, arte y literatura, la existencia de un complejo entramado de atracciones y distracciones, notable territorio, en el que se encuentran estos t&amp;eacute;rminos que efectivamente designan menos de lo que propician y (se) convidan.&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;br /&gt;Posteriormente se deber&amp;iacute;a confirmar, contra toda interpretaci&amp;oacute;n rom&amp;aacute;ntica, en especial las pacifistas y revolucionarias, ese otro terreno siempre provisorio en el que a cada paso se corre el riesgo de accionar un percutor: parcela mal colocada pero bien opuesta al campo minado que impide avanzar toda vez que relega y desprecia los movimientos absolutos en favor de los relativos. Espacios que, evidentemente, alientan modalidades, incluso tratamientos, divergentes: se descarta el primero por artificioso a la vez que se trabaja la fijaci&amp;oacute;n al segundo. Y no deber&amp;iacute;a sorprender que, una vez fijado al trabajo laboriosamente, sea este campo minado el que anhelan los mismos soldados, finalmente oficiales de carrera (siempre firmes e iguales ante el saber), que lo construyen. Es decir, aquellos que (&amp;ldquo;&amp;iexcl;Ni un paso m&amp;aacute;s!&amp;rdquo; &amp;ldquo;&amp;iexcl;Ni un paso atr&amp;aacute;s!&amp;rdquo;) no dejan de reducir los m&amp;uacute;ltiples efectos ganados bien al ordenar su sujeci&amp;oacute;n formal, ligada al descubrimiento o detecci&amp;oacute;n de gram&amp;aacute;ticas (al menos aparentemente) operativas, bien al ensayar su inmediata adscripci&amp;oacute;n a la empresa militar en expansi&amp;oacute;n continua.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=45</link>
  <title>Armas, arte y literatura-(Introducción: Estalla un equilibrio)</title>
  <dc:date>2010-07-12T00:00:00Z</dc:date>
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 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=44">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Nada indica que el peculiar caos funcional que distingue a este pa&amp;iacute;s entre todas las naciones vaya a desactivarse en el largo plazo, de modo que tampoco se desvanecer&amp;aacute;n las fieles frustraciones que se nos instalan luego de las epis&amp;oacute;dicas temporadas de bonanza y de entusiasmo sin fundamento. As&amp;iacute; ha sido siempre, as&amp;iacute; seguir&amp;aacute; ocurriendo, a cuenta de los da&amp;ntilde;os colaterales: vidas asediadas por la incertidumbre y el tedio, arrastrando, y no sin fastidio, la carne imperfecta que les toc&amp;oacute; en suerte. De modo que las industrias del pasatiempo, del confort y del esculpido corporal tienen un futuro venturoso por delante. En un mundo que repele el sacrificio de las ocasiones de gozo, siempre inestables, las fugas compensatorias de las desdichas de la vida se har&amp;aacute;n imprescindibles. Pero como el capitalismo carece de exterior, las fisuras que dejan escurrir la ilusi&amp;oacute;n de una lejan&amp;iacute;a libertaria en verdad conducen a las tuber&amp;iacute;as que terminan por reencausarlo y potenciarlo, en el punto de confluencia de flujos libidinales y de capital.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=44</link>
  <title>Espejitos de colores</title>
  <dc:date>2010-06-07T00:00:00Z</dc:date>
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 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=43">
  <description>&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;El deporte, desde el momento en que se encuadr&amp;oacute; dentro de un ideal ol&amp;iacute;mpico moderno, fue variando su definici&amp;oacute;n y sus objetivos, dependiendo de los aconteceres pol&amp;iacute;ticos y econ&amp;oacute;micos que se movieran alrededor de &amp;eacute;l.&lt;/p&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Estas modificaciones se acentuaron con la aparici&amp;oacute;n de la televisi&amp;oacute;n, la cual convirti&amp;oacute; al deporte en un hecho medi&amp;aacute;tico, que se encuentra a merced de sus intereses econ&amp;oacute;micos o pol&amp;iacute;ticos. En este matrimonio de intereses el deporte es el miembro m&amp;aacute;s d&amp;eacute;bil que cedi&amp;oacute; a las necesidades de los medios. Es tan fuerte la presencia de la televisi&amp;oacute;n, que puede estar en riesgo la existencia de una disciplina ol&amp;iacute;mpica si la misma no es televisable. &lt;/p&gt;&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Desde los a&amp;ntilde;os &amp;acute;80 la televisi&amp;oacute;n coproduce cualquier evento deportivo a nivel mundial, pero tiene un requisito y una presi&amp;oacute;n que recae directamente en el cuerpo de los deportistas y en los permisos por parte de los dirigentes: mantener la espectacularidad de los logros sin&amp;nbsp; importar como.&lt;/p&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=43</link>
  <title>La fantasía del aura olímpica</title>
  <dc:date>2010-05-27T00:00:00Z</dc:date>
 </item>
 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=42">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;Amigos que me acompa&amp;ntilde;an esta noche tan notable de mi vida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ustedes, o la mayor&amp;iacute;a de ustedes, yo nac&amp;iacute; en la religi&amp;oacute;n de Cristo y en ella me bautizaron. Pero en ella no me pienso morir. Si Cristo es el paradigma de lo humano, la humanidad est&amp;aacute; perdida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el evangelio de San Mateo est&amp;aacute; la par&amp;aacute;bola de los labradores del campo: que el due&amp;ntilde;o de la tierra les paga al final del d&amp;iacute;a igual a los que contrat&amp;oacute; al amanecer que a los que contrat&amp;oacute; a mediod&amp;iacute;a o al anochecer. Y cuando los que llegaron al amanecer se quejan y le dicen: &amp;laquo;Patr&amp;oacute;n, &amp;iquest;c&amp;oacute;mo nos vas a pagar igual a los que trabajamos diez horas que a los que no trabajaron ni una&amp;raquo;, el patr&amp;oacute;n les contesta: &amp;laquo;Los contrat&amp;eacute; por tanto y eso les estoy pagando, &amp;iquest;de qu&amp;eacute; se quejan?&amp;raquo;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con lo viejo que estoy y lo mucho que he vivido nunca he podido entender esta par&amp;aacute;bola. Se me hace inconsistente, caprichosa, y su personaje un arbitrario. A los que llegaron al final del d&amp;iacute;a les tendr&amp;iacute;a que haber pagado menos, &amp;iquest;o no? O m&amp;aacute;s a los que llegaron temprano. Pero como &amp;eacute;l era el due&amp;ntilde;o de la tierra y el que pon&amp;iacute;a las condiciones... &amp;iquest;Hay que trabajar, o no hay que trabajar? &amp;iquest;Hay que contratar, o no hay que contratar? El mensaje de la par&amp;aacute;bola no est&amp;aacute; claro. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; dir&amp;aacute;n de ella los comunistas? Me hubiera gustado que Castro se la hubiera comentado al Papa.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=42</link>
  <title>Discurso para recibir el Premio Rómulo Gallegos</title>
  <dc:date>2010-05-01T00:00:00Z</dc:date>
 </item>
 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=41">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La inseguridad es uno de los fantasmas de las sociedades modernas. Le tememos. Entre los varios imaginarios que posibilitaron la dictadura del &amp;rsquo;76 estaba sin duda la cuesti&amp;oacute;n de la inseguridad, el miedo a la acci&amp;oacute;n insurgente, el presunto caos pol&amp;iacute;tico, la ingobernabilidad de una sociedad que se hab&amp;iacute;a modernizado y so&amp;ntilde;aba con cambiar de paradigma pol&amp;iacute;tico as&amp;iacute; como hab&amp;iacute;an cambiado las costumbres y la cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminaba quinto a&amp;ntilde;o del secundario cuando la dictadura abandon&amp;oacute; el poder. En ese momento para m&amp;iacute; la dictadura no significaba mucho, m&amp;aacute;s importante era la impronta democr&amp;aacute;tica que despuntaba. M&amp;aacute;s tarde, cuando investigu&amp;eacute; sobre el per&amp;iacute;odo, ca&amp;iacute; en la cuenta que la dictadura no fue un camino desviado o una aberraci&amp;oacute;n de la historia argentina. Quiz&amp;aacute;s lo que ocurri&amp;oacute; durante esos a&amp;ntilde;os era inimaginable antes de que ocurriera &amp;mdash;e incluso era impensable &lt;em&gt;mientras&lt;/em&gt; ocurr&amp;iacute;a&amp;mdash;, y quiz&amp;aacute;s no sab&amp;iacute;amos lo que ped&amp;iacute;amos cuando apel&amp;aacute;bamos al orden. Cualquier medio es bueno, adem&amp;aacute;s, cuando el fin lo justifica. En aquel remoto momento los militares encarnaban el orden y la seguridad que la sociedad reclamaba, orden y seguridad, dicho sea al pasar, que los pol&amp;iacute;ticos profesionales, los sindicatos instituidos, los medios de comunicaci&amp;oacute;n, la Iglesia, los grupos &amp;ldquo;revolucionarios&amp;rdquo;, no pod&amp;iacute;an garantizar o simplemente despreciaban. La sociedad atemorizada, atomizada, desorientada, recibir&amp;iacute;a aliviada, con benepl&amp;aacute;cito o de modo indiferente a los Se&amp;ntilde;ores del Orden. Lo que la dictadura abort&amp;oacute; fue un tipo de vida pol&amp;iacute;tica y social que pujaba por nacer.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=41</link>
  <title>El abono de reserva</title>
  <dc:date>2010-04-24T00:00:00Z</dc:date>
 </item>
 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=40">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La d&amp;eacute;cada del noventa, tanto mirada retrospectivamente como desde una perspectiva experiencial, fue intensa. Esta intensidad no debe ser atribuida tanto a la sumatoria de transformaciones imaginarias y materiales, sino que debe ser comprendida all&amp;iacute; donde una reorganizaci&amp;oacute;n de las categor&amp;iacute;as espacio-temporales abri&amp;oacute; lugar a un nuevo &amp;ldquo;sue&amp;ntilde;o&amp;rdquo; . &amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sue&amp;ntilde;o de la d&amp;eacute;cada estuvo signado por un reacomodamiento de viejas ideas y pr&amp;aacute;cticas a la apertura que&amp;nbsp; supon&amp;iacute;an las nuevas posibilidades tecnol&amp;oacute;gicas y que, en definitiva, no hicieron m&amp;aacute;s que &lt;em&gt;deslocalizar el espacio y contraer el tiempo&lt;/em&gt; &lt;em&gt;a la instantaneidad&lt;/em&gt;. En este marco, ser un pa&amp;iacute;s del &amp;ldquo;primer mundo&amp;rdquo; o como del primer mundo, debe ser pensado no tanto a partir de variables de orden cuantificable como de una sensibilidad compartida: tal vez, aquella que recorre el dial de las nuevas ofertas de la d&amp;eacute;cada: el cable. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;br /&gt;Pero tratemos de entender c&amp;oacute;mo es que acontecen y en qu&amp;eacute; consisten estas transformaciones &amp;ndash;a partir de la lectura de documentos de &amp;eacute;poca, en particular la publicaci&amp;oacute;n &lt;em&gt;Noticias&lt;/em&gt; - pues ellas han dejado una huella que, a futuro, no se borra con el nuevo precio del d&amp;oacute;lar y que, en relaci&amp;oacute;n con el pasado, no reduplica otros momentos hist&amp;oacute;ricos de modernizaci&amp;oacute;n. Es claro, en este sentido, que iremos tras las particularidades de la imaginaci&amp;oacute;n de la d&amp;eacute;cada y que, para ello, habremos de tener presente un hilo hist&amp;oacute;rico. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=40</link>
  <title>La imaginación del futuro en los 90´s-Tecnologías, consumos, hábitos y especulaciones</title>
  <dc:date>2010-04-22T00:00:00Z</dc:date>
 </item>
 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=38">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La obra de Lewis Mumford es poco o mal conocida por estos lares. Algunos de sus libros m&amp;aacute;s importantes fueron traducidos al castellano en los a&amp;ntilde;os cincuenta y sesenta del pasado siglo, pero hoy esas traducciones son casi inencontrables. Que sepamos, s&amp;oacute;lo &lt;em&gt;T&amp;eacute;cnica y Civilizaci&amp;oacute;n &lt;/em&gt;(1934) est&amp;aacute; hoy presente en cat&amp;aacute;logo dentro de Espa&amp;ntilde;a. Por todo ello, es una buena noticia que la editorial Pepitas de Calabaza haya asumido la casi tit&amp;aacute;nica tarea de traducir y editar la obra magna de Mumford compuesta de dos vol&amp;uacute;menes, &lt;em&gt;El mito de la M&amp;aacute;quina&lt;/em&gt; (1967 y 1970).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de la cultura occidental contempor&amp;aacute;nea, la obra de Mumford permanece todav&amp;iacute;a como un cuerpo de ideas de enorme valor para todo aquel que desee reflexionar en profundidad sobre el pasado y el porvenir de nuestra especie. Huyendo de las especializaciones al uso, Mumford construy&amp;oacute; una obra de s&amp;iacute;ntesis desde diferentes campos de estudio: urbanismo, literatura, historia, antropolog&amp;iacute;a, arte, pol&amp;iacute;tica&amp;hellip; Si sus libros se siguen leyendo todav&amp;iacute;a es porque Mumford se incluye en esa tradici&amp;oacute;n cr&amp;iacute;tica, entre erudita y moralista, que plantea una objeci&amp;oacute;n constante al progresismo ciego heredado desde el nacimiento de la ciencia moderna. Al lado de los rom&amp;aacute;nticos, de autores como Thoreau, Morris, Kropotkin o Aldous Huxley, los libros de Mumford siguen actuando como acicate intelectual contra la religi&amp;oacute;n tecnocr&amp;aacute;tica, hoy m&amp;aacute;s predominante que nunca.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=38</link>
  <title>Lewis Mumford y el mito de la Máquina</title>
  <dc:date>2010-03-01T00:00:00Z</dc:date>
 </item>
 <item rdf:about="http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=39">
  <description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;La mayor&amp;iacute;a de los libros de Lewis Mumford (1895-1990) est&amp;aacute;n ya sin circulaci&amp;oacute;n en castellano, por eso estos &lt;em&gt;Textos escogidos&lt;/em&gt; aparecen en la Colecci&amp;oacute;n Exhumaciones de Ediciones Godot. Con pr&amp;oacute;logo y selecci&amp;oacute;n de Daniel Mundo, tenemos la oportunidad de introducirnos en la obra del gran urbanista norteamericano. En &amp;ldquo;Preparaci&amp;oacute;n cultural&amp;rdquo;, Mumford reconstruye magistralmente la invenci&amp;oacute;n del reloj y la lenta divisi&amp;oacute;n del tiempo, primero en algunos fragmentos (el monasterio y el campanario) hasta llegar a nuestro d&amp;iacute;a de veinticuatro horas de sesenta minutos cada una. Las agujas, antes de dar vueltas, se&amp;ntilde;alaban la eternidad apuntando hacia el cielo, en lo m&amp;aacute;s alto de las iglesias. El orden de las horas lleg&amp;oacute; con la orden benedictina, y con la divisi&amp;oacute;n del tiempo, la divisi&amp;oacute;n del trabajo. El proyecto tecnocient&amp;iacute;fico de dominaci&amp;oacute;n de la naturaleza fue explicitado por Ren&amp;eacute; Descartes en su &lt;em&gt;Discurso del m&amp;eacute;todo&lt;/em&gt;, en el siglo XVII, cuando escribi&amp;oacute; que &amp;ldquo;conociendo la fuerza y las acciones&amp;rdquo; de todos los cuerpos que nos rodean, podr&amp;iacute;amos &amp;ldquo;hacernos como due&amp;ntilde;os y poseedores de la naturaleza&amp;rdquo;. Es un texto que Lewis Mumford cita in extenso en su libro de 1934, &lt;em&gt;T&amp;eacute;cnica y civilizaci&amp;oacute;n&lt;/em&gt;. Antes de hacer una cr&amp;iacute;tica al proyecto de dominaci&amp;oacute;n del planeta, Mumford observa que la motivaci&amp;oacute;n fundamental de los modernos consist&amp;iacute;a en &amp;ldquo;mejorar la condici&amp;oacute;n del hombre&amp;rdquo;. Hoy sabemos que no se logr&amp;oacute;, que su &amp;eacute;xito consiste todav&amp;iacute;a en la reproducci&amp;oacute;n de la m&amp;aacute;s escandalosa desigualdad a nivel mundial. Sin embargo, no desde&amp;ntilde;amos el uso de nuevas tecnolog&amp;iacute;as, al contrario. Menos sabios, menos h&amp;aacute;biles que antes, nos adaptamos a la vida como podemos. En este contexto, leer a Lewis Mumford puede ser una invitaci&amp;oacute;n a recuperar eso que &amp;ndash;desde que las m&amp;aacute;quinas tomaron un lugar equivocado en el curso de nuestras vidas&amp;ndash; hab&amp;iacute;amos perdido: la iniciativa. Lejos de ponernos en contra de la m&amp;aacute;quina, Mumford nos devuelve al rinc&amp;oacute;n humanista del nacimiento de la t&amp;eacute;cnica.&lt;/div&gt;</description>
  <link>http://www.revista-artefacto.com.ar/textos/nota/?p=39</link>
  <title>Fantasmas en la máquina-Un rescate (casi exhumación) de textos del urbanista norteamericano Lewis Mumford</title>
  <dc:date>2010-03-01T00:00:00Z</dc:date>
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