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Heidegger y la esencia de la política

Daniel Mundo

Heidegger y la esencia de la política

¿Qué es la política? Si bien ésta es una de esas típicas preguntas con las que a Martin Heidegger le gustaba titular sus seminarios, es Hannah Arendt la que la formula. Lo hace en un proyecto de investigación que no concluirá, y que terminará siendo un libro de fragmentos publicado luego de su muerte. Remite, la pregunta, a esas preguntas fundamentales que abrieron el camino de la filosofía, para las cuales no hay una respuesta unívoca o universal. Para Arendt lo que se pone en juego en ella es el sentido mismo del ser-humano. Ser y Tiempo ya se había interrogado sobre ello, y alcanzado algunos pensamientos irreversibles . Había que dejar de pensar —evitar, enfatiza Derrida: vermeiden: evitar, esquivar— ciertos términos como “hombre”, espíritu, psique o alma. Arendt encontró su propia forma para hacerlo: advirtió que la metafísica había pensado la muerte como el rasgo más propio del hombre antes que el nacimiento y la capacidad humana de crear principios, y que su tema de preocupación había sido el hombre en singular, pero que el hombre, como ser-en-el-mundo, nunca vive en singular, que su auténtica característica es la pluralidad. No el hombre sino los hombres serán para ella el foco de interés. Heidegger, sin duda, imaginó o pensó algo alrededor de ello, por lo menos porque en 1924 dictó un curso sobre la Política de Aristóteles, que según los comentarios de Hans Jonas, fue su mejor curso de la década del veinte. Arendt tenía dieciocho años en ese momento. Heidegger trabajó en él el concepto de praxis (“Las acciones difieren —afirma Aristóteles— con respecto a lo bello y a lo no bello no tanto por ellas mismas como en función del fin por el cual son emprendidas”, Política, vii 1333 a 9-10), y seguramente también el de philia. La sabiduría política, para Aristóteles, consiste básicamente en ser capaces de comprender el mundo desde perspectivas distintas a la que uno suele ocupar —lo que hoy diríamos pensar el mundo poniéndose en el punto de vista del otro o de los otros. Fue exactamente eso lo que la competitividad y la inseguridad económica, la masificación social y el desamparo individual destruyeron en la Alemania de la posguerra, si es que algo como este tipo de comunidad alguna vez había existido realmente allí.

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