Héctor Schmucler
El título de este ensayo es un eco de “La industria cultural”, denominación con la que Max Horkheimer y Theodor Adorno caracterizaron –hace sesenta años- los signos de la época. El énfasis está puesto en industria, en cuanto producción planificada que se orienta a incorporar determinados productos en la circulación mercantil. La industria cultural significaba la eliminación de cualquier forma de autonomía de la creación humana. La industria de lo humano, que encuentra en la manipulación genética su expresión más destacada, va más lejos: admite la posibilidad de concluir con la libre apertura al mundo como rasgo indelegable de los seres humanos. Si la cultura no resiste su transformación en puro objeto productivo, la humanidad misma se desvanece cuando se postula la posibilidad de predeterminar el comportamiento de los hombres.