artefacto 2

Artefacto / 2

- 1998]

Lewis Mumford. El mito de la máquina

Presentación

Christian Ferrer / Patricia Terrero

Presentación

Si el pensamiento sobre la técnica es una rama brotada de la reflexión moral o si es una subdivisión del laboratorio científico es un dilema en cuya fatalidad haría bien en ensimismarse quienquiera pretenda analizar los acontecimientos y lenguajes forjados por el despliegue de la "modernidad tecnológica". Que tal dilema no suela presentarse al investigador o al epistemólogo concernidos por estos saberes y transformaciones se debe, en gran medida, a que la violencia y desmesura de ese despliegue no suele ser condescendiente con sus repudiadores. Y las viejas cuentas de vidrio que el progreso ofrece a sus feligreses a modo de anticipación del futuro perfecto centellean lo suficientemente intensas como para que cualquier otra elección de porvenir sea arrastrada hacia el abismo, difuminando los rastros lingüísticos y materiales de lo que se aprestaba a ser y no tuvo tiempo para evidenciarse, o bien de lo que fue destruido hasta sus cimientos. Es decir, las huellas de otros mundos sensibles, de otras imágenes de mundo posibles, de otras experiencias vitales que no hacen la venia ante los emblemas del futuro deseable con que toda comunidad aturdida se consuela e ilusiona a sí misma. Esas cuentas de vidrio se esparcen luego en el habla popular, y el pasado arrollado es llamado anacronía mientras las víctimas del despliegue engrosan la cuenta contable "accidentes de trabajo generacionales". ¿Pero quién quiere -o siquiera tolera- mirar hacia atrás? Cuando se trata a la técnica como algo más que una descripción del parque tecnológico de la nación y como algo distinto de las promesas de países automatizados que suelen ser trompeteados por periodistas mal informados y por intelectuales a lo sumo "neutrales" ante estos fenómenos; cuando la técnica es percibida más como el encastre entre el emplazamiento material del mundo y el estado de ánimo que lo facilita, ese dilema se presenta radicalmente a los hombres, y es entonces cuando la historia y la ética se transforman en mejores informantes que los datos económicos de una época "globalizada" -más allá de lo que esto signifique- o que las imágenes publicitarias que desde el fondo de la caverna aún siguen desfilando ante la mirada humana, sólo que ahora mejor definidas.

www.prometeolibros.com
Volver arriba