Dicen que todo tiempo futuro tiene que ser mejor, sin embargo, el Quijote no era el único con nostalgia de pasado. El tema de que en pasado todo era mejor se ha vuelto recurrente y se puede ver no solo en los pensadores sino también en el cine y la literatura. Recientemente volví a ver la película Medianoche en París, de Woody Allen y pensé en eso.

El protagonista del filme se encuentra inconforme con la época que le tocó vivir y anhela irse al pasado, al París de los años 20. Lo consigue, de una manera mágica o fantástica, y se encuentra un París bohemio poblado por los grandes artistas de esa generación. Lo mismo se podía tropezar en una calle con Pablo Picasso, que con Hemingway, que con Scott Fitzgerald.

Por supuesto que se siente fascinado por esa fauna cultural que en ese momento no sabía hasta qué punto trascenderían. Sin embargo, se tropieza también con una chica que ansía trasladarse en el tiempo hasta finales del siglo XIX, porque según ella esos fueron los verdaderos años dorados de París. Y justo cuando consiguen ambos trasladarse hasta ese momento, descubren que los artistas de esa generación se sienten desorientados e inconformes y no ansían otra cosa que trasladarse al Renacimiento.

De una manera muy divertida y simpática Woody Allen logra, como el buen cineasta que es, hacernos pensar en todo esto del tiempo, de lo que significa ser, estar y pensar en una época que nos parece vacía, en la que no existen grandes movimientos artísticos y tampoco hay renovaciones.

Pensar en el siglo XXI no tiene gracia, pues casi todo está dicho. No nos queda más remedio entonces que tomar las viejas teorías y revisitarlas para aplicarlas a este siglo y creernos que hemos aportado algo.

Ni siquiera en el mundo de la moda encontramos renovaciones. Este se repite hasta la saciedad y cada vez es más sosa. Ahora estamos viviendo una regresión a los 90 que es un horror.

Pero en todo esto no hay nada nuevo. Porque cada vez que se habla de este tema comienzan a aflorar visiones pesimistas. Tal vez el asunto no sea pensarlo tanto y hacer más porque nuestra época cuente. La apatía no nos puede dominar, tenemos que estar por encima de la desidia y saber aprovechar el primer atisbo de renovación interesante que se nos presente en el camino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Post Navigation